En el discurso del Santo del día 5 de octubre traemos a la memoria el nombre de Santa Maria Faustina Kowalska. A su nombre ella añadió "...

Santo del día 05 de octubre: Santa Maria Faustina Kowalska

En el discurso del Santo del día 5 de octubre traemos a la memoria el nombre de Santa Maria Faustina Kowalska. A su nombre ella añadió "del Santísimo Sacramento", mostrando su gran amor a Jesús presente en el Sagrario.



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Santo del día 05 de octubre La representante del santo del día de hoy nació el 25 de agosto del año 1905 en la ciudad de Glogowiec, en Polonia Central. Ella era la tercera entre diez hijos de una pobre pareja. Esta bienaventurada, por medio de la cual se reveló la misericordia divina, después de dos años de estudio necesitó dedicarse al trabajo para poder ayudar a su familia.



A los dieciocho años de edad, la santa del día de hoy habló a su madre sobre su deseo de hacerse religiosa. Los padres de Santa Maria Faustina, sin embargo, le dijeron que ni pensara en ello. A partir de este episodio, entonces, ella se dejó arrastrar hacia las diversiones mundanas, lo que ocurrió hasta una tarde de 1924, cuando la joven tuvo una visión de Jesucristo flagelado diciéndole: "¿Hasta cuándo te aguantaré? ¿Hasta cuándo me serás infiel? "



Frente a aquello Santa María Faustina partió a Varsovia. En el convento que adoptó el nombre de María Faustina del Santísimo Sacramento, en el convento de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia, lo que ocurrió el 1 de agosto de 1925.




representando su amor por el Jesús en el Sagrario. La santa trabajó en muchas casas de congregación y era amante del sacrificio. Santa Maria Faustina siempre fue obediente a sus superiores, trabajando en el patio, en la cocina, en la portería. La santa tuvo varias experiencias místicas en las que Jesús, por medio de sus apariciones, no tuvo diferencia, era siempre alegre en la realización de sus tareas, serena, humilde, y, sobre todo, sumisa a la voluntad de Dios.


fue recordando el gran misterio de la Misericordia Divina. Uno de sus confesores de la santa incluso exigió que ella escribiera un diario espiritual con sus vivencias. Así, por la exigencia, que dejó la descripción de estas vivencias místicas en algunos cientos de páginas.



Al final de su vida la santa sufrió mucho con tuberculosis. Los diez últimos años de la vida fueron atroces, hasta que el 5 de octubre de 1938 ella susurró a su hermana enfermera: "Hoy el Señor me recibirá". Y en el caso de que se trate de una de las más importantes de la historia de la Iglesia, Kowalska:



"Ayúdame, Señor, para que mis ojos sean misericordiosos, de modo que yo jamás sospeche ni juzgue a las personas por la apariencia externa, pero perciba la belleza interior de los demás y pueda ayudarlos.



Ayúdame, Señor, para que mis oídos sean misericordiosos, de modo que yo esté atenta a las necesidades de mis hermanos y no me permites permanecer indiferente ante tus dolores y lágrimas.



Ayúdame, Señor, para que mi lengua sea misericordiosa, de modo que yo nunca hable mal de mis hermanos; que yo tenga para cada uno de ellos una palabra de consuelo y de perdón.



Ayúdame, Señor, para que mis manos sean misericordiosas y desbordantes de buenas obras, ni se cansen jamás de hacer el bien a los demás, mientras que acepte para mí las tareas más difíciles y penosas.> Ayúdame, señora, para que sean misericordiosos mis pies, para que lleven sin descanso ayuda a mis hermanos, venciendo la fatiga y el cansancio; mi reposo esté en el servicio al prójimo.



Ayúdame, Señor, para que mi corazón sea misericordioso y se haga sensible a todos los sufrimientos del prójimo; nadie recibe un rechazo de mi corazón. Que yo conviva sinceramente incluso con aquellos que abusan de mi bondad. En cuanto a mí, me encerro en el Corazón Misericordioso de Jesús, silenciando a los demás cuanto tengo que sufrir.



Vos mismos mandáis que yo me ejercite en tres grados de la misericordia; primero: Acto de misericordia, de cualquier género que sea; según: Palabra de misericordia - si no puede con la acción, entonces con la palabra; tercero: Oración. Si no puede demostrar la misericordia con la acción ni con la palabra, siempre la puedo con la oración. Mi oración puede llegar hasta donde no puedo estar físicamente.



Oh mi Jesús, me transforma en Ti, porque Tú todo lo puedes. »


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